martes, 11 de agosto de 2009

Te amo

Así, te convertiste en mi todo
Me consumía, él era todo, no me imaginaba sin él a mi lado, pocas horas al día estábamos separados, era como morir por un tiempo. Miraba sus ojos, esos que tanto me cautivan. ¿Por qué? Le pregunté, esperando que el supiera cuánto lo amo. Sus ojos se cruzaron con los míos, solo unos segundos antes de su respuesta: que no es obvio, me contesto, mirando luego para otra dirección. Pensé que tal vez era muy obvia mi pregunta y lo besé en la mejilla. Hasta mañana, me dijo, pensé que mañana tal vez era demasiado tiempo sin verlo.

Entonces nos imaginé mañana, y así todos los días siguientes me imaginaba otro día con él. Me gustaba, se me hizo lo más normal del mundo, tanto que se fue convirtiendo poco a poco en un pedazo de mí, en mi mañana continuo.

Así miraba el anillo de mi mano, el círculo que significaba, mañana por siempre. Así todos los días me quedaba mirándolo a él, mientras sonreía cada vez más seguido pensando en que mañana también estaría conmigo, y yo miraría de nuevo sus ojos, esos que me hacían reír, los que amaba con todo mi ser.

Por siempre, repetí la mayor utopia de todos los tiempos creyéndomela, pensando que siempre iban a ser mis mañanas con él, deseando con todo mi corazón que así sea.

Te amo, por cada mañana y un poquito más cada día. ¿Hasta dónde se puede amar?, debe ser lo único infinito pensé. Abrazándome a él, ya no estaba sola, me sentía completa.

martes, 21 de julio de 2009

Surrealistas



Hace un tiempo atrás...


Miraba mis zapatos rojos, brillantes, mientras tanto escondías detrás de tu espalda, tu mano cerrada. Miraba de nuevo el azul del agua, arriba el cielo del mismo color. Me distraía fácilmente, entonces ocultabas un secreto más, callabas una palabra que te costaba decir. Cantaba mirando la luna sentada al borde del lago, tú hacías como que no estabas y te confundías en la oscuridad, con mi sombra. Miraba mis parpados cansados, tenia unas marcadas ojeras, por esperar seguía sin dormir ya hacían varios días atrás. Clavaba palitos en el barro, dibujando graciosas figuras, entre ellas nuestros nombres. El mío y de él, a veces lo veía mirando a otro lado, como aburrido, atosigado. Un condenado atado al álamo, me dolían de nuevo los pies, los zapatos rojos ya estaban quedándome chicos. El prisionero dio vuelta y sacó unos nuevos zapatos, más brillantes aún que los rojos de antaño, miraba mi rostro sin mirarme, sólo extendiendo un poco el brazo para alcanzarme el nuevo par. Le dije gracias y me volví a seguir observándole horizonte, con la monotonía de todos los días pero nuevos zapatos que él sacaba de algún lado para mí.

Seguían las noches, sin dormir, los zapatos se gastaban, lo curioso es que yo no caminaba, solamente esperaba sentada bien al borde. Detrás se escuchaban a veces ruidos, pero no eran más que susurros y lamentos del prisionero. Me hartaste, ¿Qué es lo que te ocurre ahora?, le pregunte, ¿Por qué no te vas?, le tire una llavecita. Soltó las cadenas que hicieron un leve sonido contra el suelo embarrado. Miraba ahora a mi dirección, ¿Por qué no te vas? Le volví a insistir. Extraño las cadenas me contesto, y extendió su mano que estaba cerrada, la abrió y me dejo ver una flor marchita. Si tanto me quería debía haberlo demostrado hace años, pero habrías preferido vestirte de sombras, mirar a otro lado y vivir como un condenado.

Seguía insistiendo esta vez aún más fuerte, me dolía la cabeza, ya no lo quería ni ver. Me di vuelta habían zapatos por todos lados. Unos rojos, que llevaba parecidos a los de la primera vez que estuve ante el lago sufriendo como los que esperan. Había estado tan callado entonces que era exactamente lo mismo como estar completamente sola.

domingo, 21 de junio de 2009

La agonía de Narciso

Amarte fue tu condena


Solitario, caminaba mirando el espejo. Un rostro hermoso, elegante, una silueta perfecta, la sombra más hermosa del mundo. Si eras perfecto querido Narciso. Los árboles, las rosas, la naturaleza misma se ponía celosa cuando estaba a tu lado. Tu mano se aferraba al espejo, te admirabas y brillaban mas tus ojos cuando te veías. Que mujer no hubiera estado a tu lado, pero en tu mundo no había espacio, un ser tan grande y tan hermoso se basta a si mismo para vivir. La más hermosa no era tan hermosa y quedaba reducida a una simple muchacha común a tu lado.

Si no hubiera sido, tal vez esa piedrita en tu camino, o no levantabas la vista y la hubieras visto. Como todo, sigue su curso, la belleza lamentablemente no dura la eternidad. Puedes contemplarte al borde del lago, brillar y llevar un espejo de vanidad encima. Pero de tanto mirarte tu mundo se arruina por que te tropiezas cuando ya es tarde, la piedra en tu camino que no viste rompe tu espejo, los vidrios se incrustan en tu rostro. Tu belleza no fue más que la discordia que te causó la vanidad, el egoísmo. Corriste al nuevo espejo, pero no te gusto el rostro que viste, el que era tuyo ahora, el que buscaste indirectamente por quererte, amarte sobre todas las cosas. Ahora te miras y escondes la cara, ya no caminas altanero por la vida, buscas y no encuentras más que rechazos. Pero aprendiste al fin Narciso, la vida es algo más que ser una cara bonita…

miércoles, 27 de mayo de 2009

La razón adormecida

Tengo toda mi vida, pero la eternidad se fuga en el recuerdo

Ni una gota más modifico el reflejo estático en el lago. Seguía mostrando la imagen invertida de una persona. Ella se contemplaba sola, en el borde mirando detenidamente, esperando que el mundo arrojara una piedra que provocara la estela continua del vaivén rutinario de la existencia.

Es cuando se detiene el tiempo, parece que no avanza cuando en realidad se va con cada aliento, cambian las cosas. Pero el reflejo sigue mostrando que algo permanece innato, inherente al cambio, el elemento estático yacente.

Sigue siendo la misma esencia que el comienzo de los días, el alma que no se modifica, el eterno resplandor de la luz del recuerdo. La mente es el misterio que el hombre debe resolver.

Cuándo comprendas que la forma en la que crees conocerte es solo el invento de tu mente, no es nada más que lo que podrías llegar a ser, una simple posibilidad. Esperando que algo le diera la pista de despertarla, quitara la apacible tranquilidad en el lago, derramara una duda más y preparara el camino para afrontar la vida misma.

martes, 19 de mayo de 2009

Continuará...

A veces las cosas son por que tienen que ser así


La risa corrió por la multitud. Los presentes se levantaron de sus asientos y aplaudieron. Estaban contentos, entre la fiesta, la música y los recuerdos de sus propias vidas. La novia estaba impaciente, no estaba del todo segura de si era lo mejor para los dos. Él la quería muchísimo, pero no la amaba, por lo menos eso creía. Reinaba la incertidumbre en ambos.

Como el normal curso de las bodas, la historia de estas personas siguió en línea recta después de dos inseguros “Acepto”.

Miraba detenidamente el anillo en su mano, el nombre de él no debería empezar con esa letra. Era tan común como cualquier anillo de bodas, pero a ella no le parecía lo mismo, era diferente, no llevaba el nombre que ella quería. ¿Qué habrá sido de la vida de él?, se preguntaba seguido, se habrá casado, dónde estará, cuán feliz seria. Espero que sea muy feliz, se intento convencer, que probablemente él estaría lejos, con su familia en otro lugar. Hace bastante que no tenía noticias suyas, de todos los que habían estado presentes el día de su boda, ella noto la ausencia de él como si lo hubiese estado esperando para impedir que todo ocurra. Pero como no estaba las cosas siguieron el curso de lo que tenía que ser.

No estaba tranquila, quería saber si estaba bien, si es feliz. Por eso, una tarde, fue a su casa, la sorprendió encontrar todo tan igual que antes. Pero en esa casa, ya no vivía más él. Se fue, de viaje, ignoro a dónde.

No eran personas que se amaban, pero por lo menos se ayudaban a pasar el tiempo…

Si se puede vivir la sombra de la vida, se llega al final sabiendo que no viviste ni un momento desde el momento que perdiste la conciencia. Desde ese segundo que se robo tu cordura y te cambio para siempre.

No se detiene por más que tanto lo quiera así...tu vida continuará…

miércoles, 6 de mayo de 2009

Justificando lo obvio



El silencio puede ser tan ruidoso a veces
Espero ser malentendida en algunas cuestiones, para quitarme de la conciencia todos los errores que cometí. Mirar y decir que nada fue previamente planeado, que solo fue obra de la casualidad y que no soy yo la que actúa desconsideradamente. Hacer de cuenta que no entiendo para que me expliques, una y otra vez, solo para escucharte hablarme. Mirar creyendo que no veo, para poder obviar el dolor del rechazo. Sonreír internamente cuando sea la ocasión para disimular todas las emociones.

Tener el carácter de no responderte cuando me llames, de decir que no quiero verte cuando en realidad no es así. Pero por lo menos tener ese orgullo que perdí por perderme por una persona. Ser de nuevo empezar a creer que no tengo control sobre mis emociones, para decir que todo esto que me pasa no es mi culpa.

Justificar una y otra vez tus acciones y buscarle el sentido que más me guste. Creyendo que en realidad es así y convencerme de ello. Decir no cuando es si y si cuando es no. Por que el amor cambia los significados a los opuestos.




Vivir en la más tierna e inocente mentira de pensar que me quieres…




Ser cuerda y volverme totalmente loca.

viernes, 24 de abril de 2009

Arena, zapatos y preguntas...


Al fin después de tanto buscar, vuelvo al principio, donde no sabía nada y tenia mi pregunta, conmigo. Por lo menos me queda ésto, pensé, podría haber perdido en el intento la curiosidad, pero lamentablemente no fue así. Tenía el problema de si iba a comenzar de nuevo, por el mismo camino y buscar sobre lo buscado y si iba a elegir, el camino que me restaba. Bueno, qué pierdo, si al fin y al cabo es todo en vano no me cuesta seguir arrastrando la arena en mis zapatos.

El resto es historia pasada, las decisiones se rigen en el presente momentáneo. Entonces por conocer otros caminos doble, a la izquierda. Iba a empezar de nuevo en un sentido paralelo al mismo camino que había transitado hace unos meses atrás.

Solamente, puedo intuir que estaba caminando en círculos y volviendo al principio, tal vez la respuesta que busco este ahí, donde empezó todo, bien o mal. O mi pregunta no esta formulada en términos claros, lo que me impide saber en realidad ¿Qué quiero?

Le busco parecidos o este lugar es el mismo, tal vez sea distinto, pero me lo imagino igual al anterior. El cielo por lo menos es el mismo de eso estoy casi segura. Y la arena, los zapatos y la pregunta también son iguales en cualquier lugar donde esté.