viernes, 24 de abril de 2009

Arena, zapatos y preguntas...


Al fin después de tanto buscar, vuelvo al principio, donde no sabía nada y tenia mi pregunta, conmigo. Por lo menos me queda ésto, pensé, podría haber perdido en el intento la curiosidad, pero lamentablemente no fue así. Tenía el problema de si iba a comenzar de nuevo, por el mismo camino y buscar sobre lo buscado y si iba a elegir, el camino que me restaba. Bueno, qué pierdo, si al fin y al cabo es todo en vano no me cuesta seguir arrastrando la arena en mis zapatos.

El resto es historia pasada, las decisiones se rigen en el presente momentáneo. Entonces por conocer otros caminos doble, a la izquierda. Iba a empezar de nuevo en un sentido paralelo al mismo camino que había transitado hace unos meses atrás.

Solamente, puedo intuir que estaba caminando en círculos y volviendo al principio, tal vez la respuesta que busco este ahí, donde empezó todo, bien o mal. O mi pregunta no esta formulada en términos claros, lo que me impide saber en realidad ¿Qué quiero?

Le busco parecidos o este lugar es el mismo, tal vez sea distinto, pero me lo imagino igual al anterior. El cielo por lo menos es el mismo de eso estoy casi segura. Y la arena, los zapatos y la pregunta también son iguales en cualquier lugar donde esté.

lunes, 20 de abril de 2009

"Domingo por la tarde", corriendo en la avenida lluviosa, lejos, de vuelta a mi casa


La lluvia caía, me mojaba, yo corría, escapado de algo que no sabia qué era. Sola, un paso tras otro, la avenida estaba vacía, ya era de noche. Seguía hasta que me sentía un poco mejor, el viento era helado, pero no más helado que la decepción. Me dolía la cabeza y si frenaba capaz que me iba a volver loca, corrí con más ganas. De esa forma iba a llegar corriendo a mi casa, pero no tenia apuro en llegar y que me pregunten qué me pasaba. No era por que llovía, menos mal, no habría soportado un clima calido ni un vientito consolador. Quería hacer las cosas como eran y no pretendía más consuelos, si estaba mal, quería llorar y no que me dijeran nada para evitarlo. Me sentía mejor, yendo lejos con la lluvia, empapada con dolor pero al fin sintiéndome un poco libre. De todos modos yo no podía hacer nada, era una situación de esas que pasan y no se olvidan.

No sentí nada después de un rato, mis pies estaban como entumecidos y mi mente anestesiada. Estaba ahora en la plaza, a unas cuadras de mi casa, pero no estaba lista para irme. Me quede sentada un rato, mirando como los autos pasaban por la avenida, como hipnotizada, como un ente.

Fue el último daño que permití que me pase, tenés que quererte un poco mas me dijeron hace un tiempo. ¿De esta forma tengo que entender y aprender?, las personas que me querían me lo recordaban muy seguido cuando estaba así en ese horrible estado. Tenia por que me iba a volver loca a aprender a querer a las personas que me querían y no a los que me engañaban y mentían.

Llegue a mi casa al fin de un día largo y cansador, me dormí al instante, no soñé con nada ni nadie, estaba cansada

Entre la magia y el amor


La última vez que vi un espectáculo de magia tenia como nueve años, si recuerdo bien. El mago sacaba pañuelos de sus mangas, yo, me sorprendía y me preguntaba ¿Cómo?, su siguiente acto era más impresionante, manipulaba las cartas con la habilidad más extraña que hubiera conocido. De algún lugar hacia aparecer ramos de flores. Siempre la magia me intrigaba, y yo creía que era verdad, lo dejaba como una incógnita más que no podía responder, pero no me dejaba de perseguir. Era algo impresionante como desaparecían y aparecían las cosas, ¿Dónde estaban cuando desaparecían?, en la nada pensaba en ese momento.

Ahora, puedo saber muy bien cosas que no entendía cuando era más chica, la magia no es más que la ilusión óptica producto de un momento de “distracción”. Desilusionante pero muy cierto. Lo descubrí hace poco, cuando vi, al ultimo mago que paso por mi vida. En el escenario sus actos parecían emocionantes, y mantenía al público expectante y lleno de dudas, así captaba la mirada de muchos inocentes, hasta la mía. En la primera fila, yo era espectadora, y me maravillaba verlo hacer aparecer todo tipo de cosas. Me preguntaba como esa nena que era antes, ¿Cómo?

La ultima actuación fue la mas reveladora, la que quito por siempre la magia a la “magia”. Como toque final a su número tan bien interpretado, dijo, que iba a desaparecer. El público miraba emocionado, yo estaba intrigada. No, no puede ser, nada desaparece, es algo que iba en contra de la física y todos los otros conceptos científicos que me habían inculcado con mi educación. Tal como lo dijo, no se en qué momento me distraje con su revelación, y el mago ya no estaba. Se hizo una pausa en el teatro y anunciaron que la función había terminado. Pero ¿Por qué?, no tiene que volver a aparecer, quise saber.

Fue rápido pero lo distinguí entre la multitud, ya no tenia su disfraz de mago, era un simple hombre más que se mezclaba en la multitud, y salía por la puerta de atrás del teatro, escondiéndose, para que no se dieran cuenta que era parte del truco. Nadie se daba cuenta que faltaba su presencia, habían quedado muy intrigados con su espectáculo. Entre todos los presentes, me pareció que si era posible desaparecerse, todos tenían su mundo apartado, ¿Quién se iba a dar cuanta de su ausencia?, yo tal vez.

Por eso y mucho más se dice que el amor es mágico. Estoy muy de acuerdo con esta acepción, mágico por que la magia es un engaño, mágico por que es un truco entre espectador y mago. Lo mágico tiene explicación racional, todo tiene su justificación y el amor no es la excepción a las mentiras comunes de la vida. Fue lo mas difícil de afrontar, la desaparición tan traumática de algo que no es mas que ficción y engaño.

Es cierto, desapareció, se confundió con la nada. Es más fácil desaparecer, tanto que cuando se torna una costumbre, lo más difícil es re aparecer de nuevo, para darse cuanta que el mundo sigue aunque las cosas desaparezcan o se “oculten”.

Ahora como esa nena de nueve años me pregunto de nuevo, ¿Por qué? Debe ser que la vida me enseño que todo lo que yo creía y pensaba no era así, la realidad es la que no quiero ver y por eso creía que la magia existía. El simple motivo que me distraigo… con tanta facilidad con cosas insignificantes que pasan todos los días. Entonces es sencillo ser crédula, infantil, y tragarme actuaciones de ése tipo.

sábado, 18 de abril de 2009

La espera de nadie



“El corazón tiene unas razones que la mente ignora" (Pascal)


Como ya me canse, no es que me haya del todo resignado, pero llega a un punto que es en vano seguir corriendo cuando se vuelve todo para atrás. No se llega definitivamente a ningún lugar, se pierde el tiempo que podría invertirse en vivir el presente, no se disfruta, de ninguna compañía por que falta una sola. Es cuando nada es suficiente por que falta algo, y el tiempo se pasa, pensando en alguna forma, dando vueltas al asunto sin traerlo a la realidad concreta. No es más que una idea reducida a escombros y poco clara del pasado.

Así el tiempo no espera por nadie, no espera por ti ni menos por mí, las cosas se subsanan y van quedando anestesiadas por el mismo transcurso, no digo que no duela, pero se van “olvidando”. No, no es al caso que viene el olvido, sino que es el problema de que algo quedo sin explicaciones, los argumentos debidos que no se llegaron a pronunciar, entonces, los invento y justifico. Si no ocupasen parte del tiempo que ya no me sobra… no me molestaría demasiado, pero sigue sin ir al caso y la curiosidad mezclada con la represión se hace inaguantable, una tortura.

Tengo unas cuantas preguntas sin responder…

Hasta que sea el bendito día que de una vez por todas se aclare algo tan turbio como tu misma mente, no voy a poder. Me queda la única opción de olvidar e intentar caminar en otra dirección.


Pero quiero que sepas que te quise mucho, pero me hartaste.
...

lunes, 13 de abril de 2009

La felicidad de tú ignorancia


Y creo de nuevo, que estoy perdiendo parte de mi tiempo, que se escurre mi vida en el segundo que me paso pensando en otra cosa. Vana, insustancial, triste y un poco exagerada, que será nunca, sin ser hoy ni mañana, el jamás, no tiene fin y es el augurio a la eternidad de la pesadumbre del mismo pensamiento enfrascado. Lo condenso y admiro desde el otro lado, el mismo lugar donde de alguna forma me entretiene, sin matarme en el proceso.

Todo como la misma maldita obsesión que conozco muy bien, más bien de lo que creo conocerme, me lleva directamente a pensar. Desde el momento que relaciono, leo o tan solo veo algo que me hace recordar. Quiero y no puedo evitar perder, otra vez mí tiempo, ese tiempo que malgasto sin pensar que debería no pensar.

Hay veces que preferiría la más sana ignorancia que destruye menos que la certeza de pensar sucesivamente en la misma cosa. Si tan solo supiera la forma de mantener ocupada la mente en cosas sin sentido pero con más sentido que el mismo pensamiento vacío de posibilidades, ya es algo concreto no se puede dar más vueltas al mismo asunto. Ésta es la única certeza que tengo y quisiera no tener…

La entereza de lo que fue alguna vez una persona se dividió y su mente gobernó a su instinto, entonces pensó, y en el acto mismo de pensarse descubrió la más sólida de las verdades. Fue en ese lugar y momento que deseo ser un feliz ignorante más de este mundo.

El sentido lleva de nuevo al mismo problema, de querer volver el tiempo atrás para no pensar de nuevo en el tema recurrente. Borrar, suprimir para anestesiar las cosas que jamás deberían haber pasado, ser cobarde, huir. Así imitar su ejemplo y no sufrir, aunque poco a poco se desangran las emociones y llora la conciencia por que la omitieron y la mente se vuelve un objeto más.

Entonces podría esbozar una sonrisa y decir, afirmar que no pensé, que no pierdo mi tiempo con cosas inútiles. Ser de nuevo lo que era antes de haber empezado a caer en la pesadilla de lo que era la certeza.

martes, 31 de marzo de 2009

El problema constante de sátiros y masoquistas




A él,



Por que hay gentes como tu en el mundo que no le importa nada ni nadie. El continuo egoísmo plasmado y potenciado en un ser humano, en él. Vulnerable, masoquista, como quieras llamarme, yo te llamo de la siguiente manera: sátiro, cruel. Ambos culpables de ese estado, no existiese dominado si no hay dominante. Yo no seria masoquista si no existiese el sátiro. Es tan recíproco como todo lo cotidiano, esta imbuido en todas las relaciones sociales, y sobre todo en las mas abstractas, las que se fundan el principio del sentimiento.

Sin llegar a ser autónomo, también el sátiro es dependiente de sus propias ambiciones y encauza a través de la manipulación del masoquista sus propios fines. Lo que me sorprende visto desde el punto en que vivo y presencio esta relación en mi vida, es el egoísmo de cada uno, sin negarlo, siempre se busca la felicidad individual, de cada uno de todas formas. Me dirán los críticos que existen personas que son felices ayudando a los demás, pero no lo harían si ello los haría infelices ¿no?

Es tan precario el equilibrio que se rompe constantemente, pero los roles no se invierten, existe el fuerte y el débil. Es algo que lo justifico desde la misma naturaleza y visto que el ser es social por naturaleza también se aplica a las relaciones sociales. Por eso, él el otro, como quieran llamarle, es el producto de numerosas obsesiones (de mi parte, la masoquista) y teorías, por que no nos conocemos.

Serán por siempre tus acciones las huellas de mis póstumos pasos, no puedo dejar detrás tus pisadas y tal vez marcar en algún lado las mías. Es algo más que me ata, más fuerte, la tradición de algo que a través del tiempo aún no se puede superar, la dependencia.

Tal vez también estoy siendo un poco sátira para algunos sin darme cuenta. Pero es algo muy seguro que en al relación tan ignorada me estoy comportando como masoquista. Me hace daño me lastima pero es algo con lo que siento que no puedo vivir, utilícenle el nombre que refieran. Muchas veces me pregunto en un escape a la realidad, ¿Vales la pena?, me puedo responder esa pregunta, tal vez es lo que sigo intentando.

domingo, 29 de marzo de 2009

Te "Olvidaste"


Aparentemente, te “olvidaste” de lo que habías prometido hace un par de días atrás. No, no vales la pena, si me podría convencer de lo contario tal vez no seria tan importante. Entonces como te olvidaste intento hacer exactamente lo mismo pero con vos. El problema es que no se cómo se hace para ser un poquito más como vos y no tanto como yo. Esa forma de olvidar tan al pasar, de no sentir nada más que nada. Existen de esos días en la vida que no quiero ser esto que soy, cambiar, poder adecuarme un poco más a la situación y no darle tanta importancia, la importancia que no merece, la que no tiene. Es decir, esa importancia que le restas día a día a esto.

Si, duele saber que generalmente olvidamos eso que no tenemos en cuenta, lo que está en un segundo plano y lo recuperamos de la memoria ocasionalmente. Pero lo que más me cuesta admitir es que es más doloroso aún no poder olvidar eso que quiero olvidar con todo mi ser, ¿Por qué?, por qué me hace daño, me lastima y no soy mas que esa anotación al margen que está afuera, en el segundo plano y de la que te acuerdas de vez en cuando.

Buscándole explicaciones a algo que puedes responder solo tú, creo que es tu problema ese muy importante de no saber qué quieres en tu vida. Es tal vez producto de tú misma indecisión la que me destroza, de una manera tan indirecta que no te das cuenta.



Entonces algo se pierde, se cae, roza no alcanza, tropiezas con el cordón de tus zapatillas. Te duele la cabeza, el piso estaba muy frío pero te despertó de esa ensoñación que era tu vida anterior, la que nadie conocía. Esa que siempre ignoraste y no te pareció importante por que la nublaba la duda.

Y te olvidas de nuevo de todo cuanto fue, lo que no fue nunca el hecho, pero sí la idealización tan abstracta en la mente, de ese mismo margen.