jueves, 4 de marzo de 2010

En el espacio de mi mente



De un momento a otro, ya no estaba mas llorando, me encontraba en un lugar tan tranquilo, que se respiraba una paz en el ambiente un poco mojado. Estaba oscuro, tan oscuro que no podía ver ni la punta de mis pies descalzos. Era como un sueño, un sueño muy tranquilo. El silencio recorría el lugar, no había ni sonido ni viento. Era como si el tiempo se hubiera congelado en aquella noche del mes de febrero. Ya debe haber pasado un mes, si no me equivocaba, había estado tanto tiempo en esa oscuridad, que el lugar no me parecía en nada incomodo. Era algo familiar, simplemente era un pedacito de la nada, eso que queda después de perderlo, de entregar todo, hasta el ultimo recuerdo que había tenido no se dignaba a aparecer en la mente.

Es curioso, era como estar con los ojos cerrados en un lugar que me había acostumbrado a estar. Nada era compañía en estos momentos, me di cuenta al instante de que una terrible soledad se apoderaba de mí, como un manto de frío y dolor. Volví a llorar de nuevo, de la desesperación, quería con todas mis ganas salir de ese lugar tan silencioso, quería escuchar aunque sea un susurro, una palabra que me diga que estoy viva…

Recé, pensé en la luz, en eso que hace mucho no veía. Fue solo al pensarlo que apareció una lucecita tenue, débil, en el horizonte. Como describir lo que había en ese lugar, primero vi, mis pies descalzos llenos de arena, parecía ser una playa, pero lo extraño en ella era que el agua del mar, no tenia olas, ni movimiento, era calma, insípida, aburrida. Con dedos temblorosos toqué el agua, y lleve la punta de mis dedos a mi boca, era salada. Definitivamente es una especie de mar pensé, un mar sin vida, sin gente y sin sombrillas de las playas que había conocido. El resto era arena, mucha arena, no había nada mas que yo, el mar y la arena en ese sitio callado.

Comencé a desesperarme, un sentimiento de soledad profunda se apoderó de mí, quería huir, correr lejos, encontrar una persona, hablar, sentir un poco de vida. Sin embargo mi reacción fue lo contrario, me senté en el piso de arena, y comencé a enterrar mis pies en el suelo, tarareando cosas sin sentido. Preguntándome cuando fue el momento en que caí en ese lugar, ¿Cómo llegue aquí? Pronuncie en voz alta, el eco me respondió ¿Cómo llegue aquí? Con mi misma voz alejándose. Era en vano. Ese lugar era infinito, desolado, pensé que tal vez que de un momento a otro había desaparecido del mundo, y no sabía cómo.

No podía recordar los rostros, podía mirar mi mismo rostro en la tranquilidad del agua, transparente, borroso, era lo que veía de mí en el agua de ese sitio. Mi mente recordaba sombras que ya no existían más, efímeros recuerdos, inconexos. En mí estaba la respuesta, siempre lo había estado, yo sabia realmente qué hacia allí, si ese lugar me lo había creado, era un invento, un recuerdo más de mi vida.

Me desperté al fin, el contexto había cambiado, no estaba en ese playa solitaria, estaba en mi habitación, era de noche, y todo estaba oscuro… percibí algo parecido al lugar de mis sueños, no había ni mar, ni playa ni arena, simplemente estaba esa soledad que persistía todas las noches. Me había dormido por lo que supe mi almohada estaba empapada, deducí que había estado llorando.

La nada me abrazo y me dijo: Buenas noches.

domingo, 21 de febrero de 2010

Bandera Blanca

"No se puede luchar solo en el amor"
En el medio del mar, de lagrimas saladas que derramé por ti todo este tiempo que te fuiste, sin motivo, sin razón y de forma terminante. Lo más cortante de mi vida, el dolor más feo y horas sin dormir, dolor corporal, falta de hambre y otras consecuencias poco favorables para mi persona. En ese lugar solitario, donde uno se puede ahogar o flotar, decidí caerme, y aguantar la respiración, un rato, después volvía a ver la superficie, que seguía igual y yo en mi mar de lágrimas.

Tú perfecto inmutable, si tenías sentimientos no los mostrabas, no los decías ni a tu sombra, ni a ti mismo. Injusta situación que me había creado a mi misma. Ahogada y sin aire en medio de mis propias lagrimas y tú sequito y feliz en la orilla. Que irónica que es la vida. Simplemente era como yo lo había tomado. Dos formas de ser opuestas y dos maneras de hacer un duelo.

Así como estaba pensé y desee tanto frenar, parar de llorar, que cuando lo logré, me di cuenta que tenía mi remera empapada, mis ojos rojos y mi cara hinchada. Simplemente no era la persona feliz de hacia tiempo, de antes de conocerte y en el tiempo que te había conocido. Era en vano luchar contra la corriente, contra los rechazos diarios tuyos. Te había dicho que iba a luchar, pero esto no era una lucha de a uno, era de a dos, y tu te habías rendido mucho antes.

Por eso ahora cuando estoy casi ahogada por el peso de mi propio dolor, de las lágrimas diarias que derrame por ti, por el dolor que me ocasionaba perder a alguien que realmente amé. Alzo mis manos con una bandera blanca, me rindo al tiempo y a la expectativa de que vendrán momentos mejores, me rindo y te pierdo si es lo mejor para tu vida y la mía. Era en vano luchar en fin por una persona que no siente nada, que agoto sus palabras en un: “No te amo” simple y sencillo.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Fantasma mental

Las otras veces que no sucede.



Hay veces que los recuerdos te hacen sonreír, divagar y mirar el pasado con ojos alegres e independientes. Otras veces un recuerdo feliz puede ser más destructor que el recuerdo más triste de tu vida. ¿Por qué será esto de esta forma?, simplemente por que existe la realidad. Y los recuerdos son analizados en el presente según las circunstancias de ese momento, lo que los transforma y adecua en una versión nueva, fresca del recuerdo que se vuelve hecho al repensarlo. El hecho feliz en ese pasado lejano, en el presente se vuelve un arma de destrucción de la felicidad personal, si es que pereció esa imagen feliz que tenías de la persona que lo protagonizaba.

Es entonces cuando salen a la vista esos fantasmas que son los que inventaste creyendo que esa persona era como creías. Pero en la realidad el golpe duro te avasalla con que ni se asoma a la mera verdad. Están esos hechos que te abren los ojos a la verdad y tarde o temprano se cae en la dura realidad. Esa dura realidad es la contraposición a la realidad imaginaria, aunque parezca utópico y contradictorio que exista una “realidad imaginaria”. Es realidad personal por que únicamente es del sujeto que la experimenta, son míos, no es lo que sinceramente es. Se confunden cuando la persona idealiza a la otra, llegando al punto que ella misma lo cree e endiosando a un ser humano. ¿No es así el enamoramiento? Un endiosamiento del otro.

Está en eso el problema de las relaciones entre seres, que luego de un tiempo tarde o temprano terminan necesariamente por saber y resignarse a la verdad. Entonces el sujeto imaginario da lugar al sujeto real, con sus defectos marcados en relación al anterior.

Sin embargo esos recuerdos felices del pasado se vuelven el fantasma terrorífico del presente, del dolor y la agonía. Me deshice del sujeto imaginario, pero aún quedara el recuerdo de mi mente, ese fantasma que me impide progresar, que me ata al ideario de querer que la realidad sea imaginaria, lo que no es su esencia.

martes, 11 de agosto de 2009

Te amo

Así, te convertiste en mi todo
Me consumía, él era todo, no me imaginaba sin él a mi lado, pocas horas al día estábamos separados, era como morir por un tiempo. Miraba sus ojos, esos que tanto me cautivan. ¿Por qué? Le pregunté, esperando que el supiera cuánto lo amo. Sus ojos se cruzaron con los míos, solo unos segundos antes de su respuesta: que no es obvio, me contesto, mirando luego para otra dirección. Pensé que tal vez era muy obvia mi pregunta y lo besé en la mejilla. Hasta mañana, me dijo, pensé que mañana tal vez era demasiado tiempo sin verlo.

Entonces nos imaginé mañana, y así todos los días siguientes me imaginaba otro día con él. Me gustaba, se me hizo lo más normal del mundo, tanto que se fue convirtiendo poco a poco en un pedazo de mí, en mi mañana continuo.

Así miraba el anillo de mi mano, el círculo que significaba, mañana por siempre. Así todos los días me quedaba mirándolo a él, mientras sonreía cada vez más seguido pensando en que mañana también estaría conmigo, y yo miraría de nuevo sus ojos, esos que me hacían reír, los que amaba con todo mi ser.

Por siempre, repetí la mayor utopia de todos los tiempos creyéndomela, pensando que siempre iban a ser mis mañanas con él, deseando con todo mi corazón que así sea.

Te amo, por cada mañana y un poquito más cada día. ¿Hasta dónde se puede amar?, debe ser lo único infinito pensé. Abrazándome a él, ya no estaba sola, me sentía completa.

martes, 21 de julio de 2009

Surrealistas



Hace un tiempo atrás...


Miraba mis zapatos rojos, brillantes, mientras tanto escondías detrás de tu espalda, tu mano cerrada. Miraba de nuevo el azul del agua, arriba el cielo del mismo color. Me distraía fácilmente, entonces ocultabas un secreto más, callabas una palabra que te costaba decir. Cantaba mirando la luna sentada al borde del lago, tú hacías como que no estabas y te confundías en la oscuridad, con mi sombra. Miraba mis parpados cansados, tenia unas marcadas ojeras, por esperar seguía sin dormir ya hacían varios días atrás. Clavaba palitos en el barro, dibujando graciosas figuras, entre ellas nuestros nombres. El mío y de él, a veces lo veía mirando a otro lado, como aburrido, atosigado. Un condenado atado al álamo, me dolían de nuevo los pies, los zapatos rojos ya estaban quedándome chicos. El prisionero dio vuelta y sacó unos nuevos zapatos, más brillantes aún que los rojos de antaño, miraba mi rostro sin mirarme, sólo extendiendo un poco el brazo para alcanzarme el nuevo par. Le dije gracias y me volví a seguir observándole horizonte, con la monotonía de todos los días pero nuevos zapatos que él sacaba de algún lado para mí.

Seguían las noches, sin dormir, los zapatos se gastaban, lo curioso es que yo no caminaba, solamente esperaba sentada bien al borde. Detrás se escuchaban a veces ruidos, pero no eran más que susurros y lamentos del prisionero. Me hartaste, ¿Qué es lo que te ocurre ahora?, le pregunte, ¿Por qué no te vas?, le tire una llavecita. Soltó las cadenas que hicieron un leve sonido contra el suelo embarrado. Miraba ahora a mi dirección, ¿Por qué no te vas? Le volví a insistir. Extraño las cadenas me contesto, y extendió su mano que estaba cerrada, la abrió y me dejo ver una flor marchita. Si tanto me quería debía haberlo demostrado hace años, pero habrías preferido vestirte de sombras, mirar a otro lado y vivir como un condenado.

Seguía insistiendo esta vez aún más fuerte, me dolía la cabeza, ya no lo quería ni ver. Me di vuelta habían zapatos por todos lados. Unos rojos, que llevaba parecidos a los de la primera vez que estuve ante el lago sufriendo como los que esperan. Había estado tan callado entonces que era exactamente lo mismo como estar completamente sola.

domingo, 21 de junio de 2009

La agonía de Narciso

Amarte fue tu condena


Solitario, caminaba mirando el espejo. Un rostro hermoso, elegante, una silueta perfecta, la sombra más hermosa del mundo. Si eras perfecto querido Narciso. Los árboles, las rosas, la naturaleza misma se ponía celosa cuando estaba a tu lado. Tu mano se aferraba al espejo, te admirabas y brillaban mas tus ojos cuando te veías. Que mujer no hubiera estado a tu lado, pero en tu mundo no había espacio, un ser tan grande y tan hermoso se basta a si mismo para vivir. La más hermosa no era tan hermosa y quedaba reducida a una simple muchacha común a tu lado.

Si no hubiera sido, tal vez esa piedrita en tu camino, o no levantabas la vista y la hubieras visto. Como todo, sigue su curso, la belleza lamentablemente no dura la eternidad. Puedes contemplarte al borde del lago, brillar y llevar un espejo de vanidad encima. Pero de tanto mirarte tu mundo se arruina por que te tropiezas cuando ya es tarde, la piedra en tu camino que no viste rompe tu espejo, los vidrios se incrustan en tu rostro. Tu belleza no fue más que la discordia que te causó la vanidad, el egoísmo. Corriste al nuevo espejo, pero no te gusto el rostro que viste, el que era tuyo ahora, el que buscaste indirectamente por quererte, amarte sobre todas las cosas. Ahora te miras y escondes la cara, ya no caminas altanero por la vida, buscas y no encuentras más que rechazos. Pero aprendiste al fin Narciso, la vida es algo más que ser una cara bonita…

miércoles, 27 de mayo de 2009

La razón adormecida

Tengo toda mi vida, pero la eternidad se fuga en el recuerdo

Ni una gota más modifico el reflejo estático en el lago. Seguía mostrando la imagen invertida de una persona. Ella se contemplaba sola, en el borde mirando detenidamente, esperando que el mundo arrojara una piedra que provocara la estela continua del vaivén rutinario de la existencia.

Es cuando se detiene el tiempo, parece que no avanza cuando en realidad se va con cada aliento, cambian las cosas. Pero el reflejo sigue mostrando que algo permanece innato, inherente al cambio, el elemento estático yacente.

Sigue siendo la misma esencia que el comienzo de los días, el alma que no se modifica, el eterno resplandor de la luz del recuerdo. La mente es el misterio que el hombre debe resolver.

Cuándo comprendas que la forma en la que crees conocerte es solo el invento de tu mente, no es nada más que lo que podrías llegar a ser, una simple posibilidad. Esperando que algo le diera la pista de despertarla, quitara la apacible tranquilidad en el lago, derramara una duda más y preparara el camino para afrontar la vida misma.

martes, 19 de mayo de 2009

Continuará...

A veces las cosas son por que tienen que ser así


La risa corrió por la multitud. Los presentes se levantaron de sus asientos y aplaudieron. Estaban contentos, entre la fiesta, la música y los recuerdos de sus propias vidas. La novia estaba impaciente, no estaba del todo segura de si era lo mejor para los dos. Él la quería muchísimo, pero no la amaba, por lo menos eso creía. Reinaba la incertidumbre en ambos.

Como el normal curso de las bodas, la historia de estas personas siguió en línea recta después de dos inseguros “Acepto”.

Miraba detenidamente el anillo en su mano, el nombre de él no debería empezar con esa letra. Era tan común como cualquier anillo de bodas, pero a ella no le parecía lo mismo, era diferente, no llevaba el nombre que ella quería. ¿Qué habrá sido de la vida de él?, se preguntaba seguido, se habrá casado, dónde estará, cuán feliz seria. Espero que sea muy feliz, se intento convencer, que probablemente él estaría lejos, con su familia en otro lugar. Hace bastante que no tenía noticias suyas, de todos los que habían estado presentes el día de su boda, ella noto la ausencia de él como si lo hubiese estado esperando para impedir que todo ocurra. Pero como no estaba las cosas siguieron el curso de lo que tenía que ser.

No estaba tranquila, quería saber si estaba bien, si es feliz. Por eso, una tarde, fue a su casa, la sorprendió encontrar todo tan igual que antes. Pero en esa casa, ya no vivía más él. Se fue, de viaje, ignoro a dónde.

No eran personas que se amaban, pero por lo menos se ayudaban a pasar el tiempo…

Si se puede vivir la sombra de la vida, se llega al final sabiendo que no viviste ni un momento desde el momento que perdiste la conciencia. Desde ese segundo que se robo tu cordura y te cambio para siempre.

No se detiene por más que tanto lo quiera así...tu vida continuará…

miércoles, 6 de mayo de 2009

Justificando lo obvio



El silencio puede ser tan ruidoso a veces
Espero ser malentendida en algunas cuestiones, para quitarme de la conciencia todos los errores que cometí. Mirar y decir que nada fue previamente planeado, que solo fue obra de la casualidad y que no soy yo la que actúa desconsideradamente. Hacer de cuenta que no entiendo para que me expliques, una y otra vez, solo para escucharte hablarme. Mirar creyendo que no veo, para poder obviar el dolor del rechazo. Sonreír internamente cuando sea la ocasión para disimular todas las emociones.

Tener el carácter de no responderte cuando me llames, de decir que no quiero verte cuando en realidad no es así. Pero por lo menos tener ese orgullo que perdí por perderme por una persona. Ser de nuevo empezar a creer que no tengo control sobre mis emociones, para decir que todo esto que me pasa no es mi culpa.

Justificar una y otra vez tus acciones y buscarle el sentido que más me guste. Creyendo que en realidad es así y convencerme de ello. Decir no cuando es si y si cuando es no. Por que el amor cambia los significados a los opuestos.




Vivir en la más tierna e inocente mentira de pensar que me quieres…




Ser cuerda y volverme totalmente loca.

viernes, 24 de abril de 2009

Arena, zapatos y preguntas...


Al fin después de tanto buscar, vuelvo al principio, donde no sabía nada y tenia mi pregunta, conmigo. Por lo menos me queda ésto, pensé, podría haber perdido en el intento la curiosidad, pero lamentablemente no fue así. Tenía el problema de si iba a comenzar de nuevo, por el mismo camino y buscar sobre lo buscado y si iba a elegir, el camino que me restaba. Bueno, qué pierdo, si al fin y al cabo es todo en vano no me cuesta seguir arrastrando la arena en mis zapatos.

El resto es historia pasada, las decisiones se rigen en el presente momentáneo. Entonces por conocer otros caminos doble, a la izquierda. Iba a empezar de nuevo en un sentido paralelo al mismo camino que había transitado hace unos meses atrás.

Solamente, puedo intuir que estaba caminando en círculos y volviendo al principio, tal vez la respuesta que busco este ahí, donde empezó todo, bien o mal. O mi pregunta no esta formulada en términos claros, lo que me impide saber en realidad ¿Qué quiero?

Le busco parecidos o este lugar es el mismo, tal vez sea distinto, pero me lo imagino igual al anterior. El cielo por lo menos es el mismo de eso estoy casi segura. Y la arena, los zapatos y la pregunta también son iguales en cualquier lugar donde esté.

lunes, 20 de abril de 2009

"Domingo por la tarde", corriendo en la avenida lluviosa, lejos, de vuelta a mi casa


La lluvia caía, me mojaba, yo corría, escapado de algo que no sabia qué era. Sola, un paso tras otro, la avenida estaba vacía, ya era de noche. Seguía hasta que me sentía un poco mejor, el viento era helado, pero no más helado que la decepción. Me dolía la cabeza y si frenaba capaz que me iba a volver loca, corrí con más ganas. De esa forma iba a llegar corriendo a mi casa, pero no tenia apuro en llegar y que me pregunten qué me pasaba. No era por que llovía, menos mal, no habría soportado un clima calido ni un vientito consolador. Quería hacer las cosas como eran y no pretendía más consuelos, si estaba mal, quería llorar y no que me dijeran nada para evitarlo. Me sentía mejor, yendo lejos con la lluvia, empapada con dolor pero al fin sintiéndome un poco libre. De todos modos yo no podía hacer nada, era una situación de esas que pasan y no se olvidan.

No sentí nada después de un rato, mis pies estaban como entumecidos y mi mente anestesiada. Estaba ahora en la plaza, a unas cuadras de mi casa, pero no estaba lista para irme. Me quede sentada un rato, mirando como los autos pasaban por la avenida, como hipnotizada, como un ente.

Fue el último daño que permití que me pase, tenés que quererte un poco mas me dijeron hace un tiempo. ¿De esta forma tengo que entender y aprender?, las personas que me querían me lo recordaban muy seguido cuando estaba así en ese horrible estado. Tenia por que me iba a volver loca a aprender a querer a las personas que me querían y no a los que me engañaban y mentían.

Llegue a mi casa al fin de un día largo y cansador, me dormí al instante, no soñé con nada ni nadie, estaba cansada

Entre la magia y el amor


La última vez que vi un espectáculo de magia tenia como nueve años, si recuerdo bien. El mago sacaba pañuelos de sus mangas, yo, me sorprendía y me preguntaba ¿Cómo?, su siguiente acto era más impresionante, manipulaba las cartas con la habilidad más extraña que hubiera conocido. De algún lugar hacia aparecer ramos de flores. Siempre la magia me intrigaba, y yo creía que era verdad, lo dejaba como una incógnita más que no podía responder, pero no me dejaba de perseguir. Era algo impresionante como desaparecían y aparecían las cosas, ¿Dónde estaban cuando desaparecían?, en la nada pensaba en ese momento.

Ahora, puedo saber muy bien cosas que no entendía cuando era más chica, la magia no es más que la ilusión óptica producto de un momento de “distracción”. Desilusionante pero muy cierto. Lo descubrí hace poco, cuando vi, al ultimo mago que paso por mi vida. En el escenario sus actos parecían emocionantes, y mantenía al público expectante y lleno de dudas, así captaba la mirada de muchos inocentes, hasta la mía. En la primera fila, yo era espectadora, y me maravillaba verlo hacer aparecer todo tipo de cosas. Me preguntaba como esa nena que era antes, ¿Cómo?

La ultima actuación fue la mas reveladora, la que quito por siempre la magia a la “magia”. Como toque final a su número tan bien interpretado, dijo, que iba a desaparecer. El público miraba emocionado, yo estaba intrigada. No, no puede ser, nada desaparece, es algo que iba en contra de la física y todos los otros conceptos científicos que me habían inculcado con mi educación. Tal como lo dijo, no se en qué momento me distraje con su revelación, y el mago ya no estaba. Se hizo una pausa en el teatro y anunciaron que la función había terminado. Pero ¿Por qué?, no tiene que volver a aparecer, quise saber.

Fue rápido pero lo distinguí entre la multitud, ya no tenia su disfraz de mago, era un simple hombre más que se mezclaba en la multitud, y salía por la puerta de atrás del teatro, escondiéndose, para que no se dieran cuenta que era parte del truco. Nadie se daba cuenta que faltaba su presencia, habían quedado muy intrigados con su espectáculo. Entre todos los presentes, me pareció que si era posible desaparecerse, todos tenían su mundo apartado, ¿Quién se iba a dar cuanta de su ausencia?, yo tal vez.

Por eso y mucho más se dice que el amor es mágico. Estoy muy de acuerdo con esta acepción, mágico por que la magia es un engaño, mágico por que es un truco entre espectador y mago. Lo mágico tiene explicación racional, todo tiene su justificación y el amor no es la excepción a las mentiras comunes de la vida. Fue lo mas difícil de afrontar, la desaparición tan traumática de algo que no es mas que ficción y engaño.

Es cierto, desapareció, se confundió con la nada. Es más fácil desaparecer, tanto que cuando se torna una costumbre, lo más difícil es re aparecer de nuevo, para darse cuanta que el mundo sigue aunque las cosas desaparezcan o se “oculten”.

Ahora como esa nena de nueve años me pregunto de nuevo, ¿Por qué? Debe ser que la vida me enseño que todo lo que yo creía y pensaba no era así, la realidad es la que no quiero ver y por eso creía que la magia existía. El simple motivo que me distraigo… con tanta facilidad con cosas insignificantes que pasan todos los días. Entonces es sencillo ser crédula, infantil, y tragarme actuaciones de ése tipo.

sábado, 18 de abril de 2009

La espera de nadie



“El corazón tiene unas razones que la mente ignora" (Pascal)


Como ya me canse, no es que me haya del todo resignado, pero llega a un punto que es en vano seguir corriendo cuando se vuelve todo para atrás. No se llega definitivamente a ningún lugar, se pierde el tiempo que podría invertirse en vivir el presente, no se disfruta, de ninguna compañía por que falta una sola. Es cuando nada es suficiente por que falta algo, y el tiempo se pasa, pensando en alguna forma, dando vueltas al asunto sin traerlo a la realidad concreta. No es más que una idea reducida a escombros y poco clara del pasado.

Así el tiempo no espera por nadie, no espera por ti ni menos por mí, las cosas se subsanan y van quedando anestesiadas por el mismo transcurso, no digo que no duela, pero se van “olvidando”. No, no es al caso que viene el olvido, sino que es el problema de que algo quedo sin explicaciones, los argumentos debidos que no se llegaron a pronunciar, entonces, los invento y justifico. Si no ocupasen parte del tiempo que ya no me sobra… no me molestaría demasiado, pero sigue sin ir al caso y la curiosidad mezclada con la represión se hace inaguantable, una tortura.

Tengo unas cuantas preguntas sin responder…

Hasta que sea el bendito día que de una vez por todas se aclare algo tan turbio como tu misma mente, no voy a poder. Me queda la única opción de olvidar e intentar caminar en otra dirección.


Pero quiero que sepas que te quise mucho, pero me hartaste.
...

lunes, 13 de abril de 2009

La felicidad de tú ignorancia


Y creo de nuevo, que estoy perdiendo parte de mi tiempo, que se escurre mi vida en el segundo que me paso pensando en otra cosa. Vana, insustancial, triste y un poco exagerada, que será nunca, sin ser hoy ni mañana, el jamás, no tiene fin y es el augurio a la eternidad de la pesadumbre del mismo pensamiento enfrascado. Lo condenso y admiro desde el otro lado, el mismo lugar donde de alguna forma me entretiene, sin matarme en el proceso.

Todo como la misma maldita obsesión que conozco muy bien, más bien de lo que creo conocerme, me lleva directamente a pensar. Desde el momento que relaciono, leo o tan solo veo algo que me hace recordar. Quiero y no puedo evitar perder, otra vez mí tiempo, ese tiempo que malgasto sin pensar que debería no pensar.

Hay veces que preferiría la más sana ignorancia que destruye menos que la certeza de pensar sucesivamente en la misma cosa. Si tan solo supiera la forma de mantener ocupada la mente en cosas sin sentido pero con más sentido que el mismo pensamiento vacío de posibilidades, ya es algo concreto no se puede dar más vueltas al mismo asunto. Ésta es la única certeza que tengo y quisiera no tener…

La entereza de lo que fue alguna vez una persona se dividió y su mente gobernó a su instinto, entonces pensó, y en el acto mismo de pensarse descubrió la más sólida de las verdades. Fue en ese lugar y momento que deseo ser un feliz ignorante más de este mundo.

El sentido lleva de nuevo al mismo problema, de querer volver el tiempo atrás para no pensar de nuevo en el tema recurrente. Borrar, suprimir para anestesiar las cosas que jamás deberían haber pasado, ser cobarde, huir. Así imitar su ejemplo y no sufrir, aunque poco a poco se desangran las emociones y llora la conciencia por que la omitieron y la mente se vuelve un objeto más.

Entonces podría esbozar una sonrisa y decir, afirmar que no pensé, que no pierdo mi tiempo con cosas inútiles. Ser de nuevo lo que era antes de haber empezado a caer en la pesadilla de lo que era la certeza.

martes, 31 de marzo de 2009

El problema constante de sátiros y masoquistas




A él,



Por que hay gentes como tu en el mundo que no le importa nada ni nadie. El continuo egoísmo plasmado y potenciado en un ser humano, en él. Vulnerable, masoquista, como quieras llamarme, yo te llamo de la siguiente manera: sátiro, cruel. Ambos culpables de ese estado, no existiese dominado si no hay dominante. Yo no seria masoquista si no existiese el sátiro. Es tan recíproco como todo lo cotidiano, esta imbuido en todas las relaciones sociales, y sobre todo en las mas abstractas, las que se fundan el principio del sentimiento.

Sin llegar a ser autónomo, también el sátiro es dependiente de sus propias ambiciones y encauza a través de la manipulación del masoquista sus propios fines. Lo que me sorprende visto desde el punto en que vivo y presencio esta relación en mi vida, es el egoísmo de cada uno, sin negarlo, siempre se busca la felicidad individual, de cada uno de todas formas. Me dirán los críticos que existen personas que son felices ayudando a los demás, pero no lo harían si ello los haría infelices ¿no?

Es tan precario el equilibrio que se rompe constantemente, pero los roles no se invierten, existe el fuerte y el débil. Es algo que lo justifico desde la misma naturaleza y visto que el ser es social por naturaleza también se aplica a las relaciones sociales. Por eso, él el otro, como quieran llamarle, es el producto de numerosas obsesiones (de mi parte, la masoquista) y teorías, por que no nos conocemos.

Serán por siempre tus acciones las huellas de mis póstumos pasos, no puedo dejar detrás tus pisadas y tal vez marcar en algún lado las mías. Es algo más que me ata, más fuerte, la tradición de algo que a través del tiempo aún no se puede superar, la dependencia.

Tal vez también estoy siendo un poco sátira para algunos sin darme cuenta. Pero es algo muy seguro que en al relación tan ignorada me estoy comportando como masoquista. Me hace daño me lastima pero es algo con lo que siento que no puedo vivir, utilícenle el nombre que refieran. Muchas veces me pregunto en un escape a la realidad, ¿Vales la pena?, me puedo responder esa pregunta, tal vez es lo que sigo intentando.

domingo, 29 de marzo de 2009

Te "Olvidaste"


Aparentemente, te “olvidaste” de lo que habías prometido hace un par de días atrás. No, no vales la pena, si me podría convencer de lo contario tal vez no seria tan importante. Entonces como te olvidaste intento hacer exactamente lo mismo pero con vos. El problema es que no se cómo se hace para ser un poquito más como vos y no tanto como yo. Esa forma de olvidar tan al pasar, de no sentir nada más que nada. Existen de esos días en la vida que no quiero ser esto que soy, cambiar, poder adecuarme un poco más a la situación y no darle tanta importancia, la importancia que no merece, la que no tiene. Es decir, esa importancia que le restas día a día a esto.

Si, duele saber que generalmente olvidamos eso que no tenemos en cuenta, lo que está en un segundo plano y lo recuperamos de la memoria ocasionalmente. Pero lo que más me cuesta admitir es que es más doloroso aún no poder olvidar eso que quiero olvidar con todo mi ser, ¿Por qué?, por qué me hace daño, me lastima y no soy mas que esa anotación al margen que está afuera, en el segundo plano y de la que te acuerdas de vez en cuando.

Buscándole explicaciones a algo que puedes responder solo tú, creo que es tu problema ese muy importante de no saber qué quieres en tu vida. Es tal vez producto de tú misma indecisión la que me destroza, de una manera tan indirecta que no te das cuenta.



Entonces algo se pierde, se cae, roza no alcanza, tropiezas con el cordón de tus zapatillas. Te duele la cabeza, el piso estaba muy frío pero te despertó de esa ensoñación que era tu vida anterior, la que nadie conocía. Esa que siempre ignoraste y no te pareció importante por que la nublaba la duda.

Y te olvidas de nuevo de todo cuanto fue, lo que no fue nunca el hecho, pero sí la idealización tan abstracta en la mente, de ese mismo margen.

jueves, 26 de marzo de 2009

De Javu


Caen pesados los párpados y se cierran sus ojos, tan lentamente. Lo veo caer en la acera desplomándose, destrozándose, pretendo ayudarlo pero eso se interpuso y me dejo dormida. De pronto la imagen se oscureció, no lo vi más. Ahora pensaba de nuevo qué pasó, en qué momento cayó, ¿por qué? Una ráfaga de viento anunció la desgracia previa a el despertar, ya no estaba en la acera de esa calle misteriosa, estaba de nuevo donde empezó todo, la puerta. Si, otra vez en el mismo lugar, avance dos pasos, retrocedí tres. Imagine el interior de la habitación, y poco a poco se recreaba la casa que tenia al frente, en mi memoria.

Creo que el coraje me motivo a avanzar o algo más fuerte quizás, no lo puedo saber bien. Tan cerca, uno a uno de mis pasos me recordaba que no debía estar en ese lugar quería llegar… al picaporte. Cuando llegue estire el brazo, para alcanzar, con mi mano derecha esa puerta y ese picaporte, luego tirar hacia abajo. Un débil sonido me indicó que había dejado la puerta, sin llave, de nuevo, empuje y la abrí. Todo estaba igual cuando encendí la luz, el sillón, el cuadro, la mesa, las sillas. ¿Era ese el sitio que tanto temía?, no, no estaba lo que buscaba. Se había perdido en algún lugar y yo estaba en esa casa sin sentido, de sobra, de más. No quería seguir viendo, por eso di media vuelta y salí, sin apagar la luz, y sin cerrar la puerta, era en vano, todo y de nada servia mi sacrificio.

Recorrí la calle mirando las baldosas del piso que cambiaban sus dibujos graciosamente. Ya no conocía otro lugar donde encontrarlo, se había desaparecido. Mis pasos se agilizaron hasta llegar a correr, la lluvia me mojaba más y más. Cerré los ojos y naturalmente me tropecé, cayendo al frío piso. Cuando abrí los ojos de nuevo no vi la realidad y lo vi de nuevo, corría mojándose en la lluvia, y una luz cegadora me envolvió. Me dolía me aturdía, no me dejaba dormir en paz, miré de nuevo, vi, caer pesados sus parpados y cerrarse sus ojos, tan lentamente. Pretendí ayudarlo pero esto me dejo dormida.

Me desperté, en el sillón de la casa, la puerta estaba abierta y seguía faltando algo. La ráfaga de viento anuncio la tragedia, el destino nos enfrento y venció. Fue mi premonición en ese momento.

sábado, 21 de marzo de 2009

Mi viña en otoño


El otoño y su pincel tiñeron de rojo las hojas, de mi viña. Esa viña que reconozco por que es única, como tú. Todo nace, y luego muere, ahora, se caen por el suelo, esas hojitas, verdes que había conocido hace algún tiempo atrás, cumplieron su función. Se desprenden de lo que necesitan para vivir sólo para que la viña continúe con su curso y crezca, luego, más fuerte.

Las hojas sueltan un suave crujido bajo mis pies, detrás de ellas estás tú mirando fijamente el cielo. Una hoja más cae, marcando el transcurso de los momentos, o el objetivo de su existencia, sigues sin hablar. Para no interrumpir tu silencio, me callo y sigo observando los detalles en las hojas, algunas amarillas, otras variando entre los marrones y verdes. Me llama la atención una, en especial, del mismo color de tus ojos, esos que ocultas a diario. ¿Tendrán su otoño como las hojas?, una más cae y, sin ruido que se escuche, la atrapo en mi mano. Seca, ya sin vida, cierro mis dedos uno a uno aplastando cada parte de la hojita, que soltó débiles crujidos.

El silencio es combinación del otoño de la viña, esperando preparando el crudo invierno bajo sus raíces. Ese silencio que aguarda al invierno en mis venas. Mi viña, tan especial, de colores y momentos atraviesa el cambio con la mayor de las fuerzas. Me demuestra y enseña que el otoño es parte de la vida, la constante etapa de renovación, donde se descubren los defectos propios. Me agrada la viña en primavera pero los mejores vinos para mí son los de otoño.

Todas estas ideas eran un segundo o tal vez dos de ese momento, pero las pensé y parecieron detenerse. Entonces la estación del año que menos me gustaba, pasó en una caída de hojas, a ser mi favorita por su misterio e inicio de nuevas posibilidades.

Las hojas crujían con tus pisadas, escuchaba, que estabas más próximo a mí. Mi mano dejó escapar la hojita, que ahora era polvo, fragmentos desparramados en el piso.

martes, 17 de marzo de 2009

Él Utópico


Utopías… al estilo victoriano de romances más ficticios que reales, rosados y pomposos. Con flores sin espinas, novelas sin imaginación. No, se equivocan con cada ideal, los ideales son por definiciones inexistentes, la perfección no se logra con el tiempo por que estás establecido así, desde la creación del mundo mismo. El mundo es un mundo imperfecto con errores y con rosas, que tienen espinas por que son reales.

Es una utopia muy común decir:”Vivieron felices para siempre”. No se vive para siempre y la felicidad es sustancial, un estado de euforia que pasa a ser de un momento a otro, un sentimiento diferente. Creo, que a lo que las personas las entristece es imaginar una felicidad próxima, y es tanto el anhelo que cuando no pueden conseguir ese fin, por decirlo de esa manera, se sienten frustrados. Cualquier tipo de felicidad es un estado temporal, no dura más que lo que tiene que durar.

Vivir en el estado de creer que la vida es una hermosa rosa, no es más que ignorar las espinas que son parte de la rosa se quiera o no. Pienso que para poder llegar a un equilibrio hay que aprender a aceptar los hechos como son y sin buscar lo que podrían haber sido, o lo que tal vez hace un tiempo eran.

Cuando pienso y me encamino a la homeostasis, se interpone la idea de la utopia y desestabiliza mi equilibrio tan precario. Entonces miro la rosa marchita que alguna vez estuvo viva y vuelvo a sonreír por que lo recuerdo, en algún momento encontré mi vida en los errores propios de la naturaleza. Me equivoqué y el romance no era pomposo, ficticio, era real y sigue siendo con sus errores y defectos, sin más utopías.

“Quiero vivir el tiempo que sea, ni un minuto más y sin obligarte a vivirlo conmigo”, lo que dure, hasta que se marchite, por que así tenía que ser. Por ahora me alegro el haberte conocido por que ese tiempo fue… Ameno.

domingo, 15 de marzo de 2009

Las 12 y 1 minuto


Y regresa, arrepentido pero despues, se hizo tarde, el reloj marcó las 12 pasado 1 minuto. Ella, se fue, no iba a seguir esperando segundos más para que él decida disculparse.


Pasan de una en una las oportunidades en la vida, el problema es que el tiempo que demoramos en decidirnos es cuando ya es tarde. Ahora siempre fue mañana para algunos, y ese tiempo es prácticamente inexistente por que es un futuro poco comprobable.


Por eso, ya no valen más que las acciones del presente que es lo unico que importa. Sin embargo sigo esperando que algún día, mañana sea hoy para vos. Hasta entonces te digo: "Buenas noches"


Ella, era ella, la del orgullo que pierde oportunidades por impaciencia. Yo sigo esperando a las 11 y 59...